La victoria de Samotracia, la fascinante escultura de una mujer con alas pero sin cabeza ni brazos que llama poderosamente nuestra atención en cuanto la vemos aunque sea en una foto. Descubrimos dónde podemos ver esta estatua de la diosa Niké.
La Victoria alada de Samotracia te dejará sin palabras
Si un día tienes la suerte de verla delante mírala desde un lateral, ya que ahí su pose con el velo de tela (el típico quitón o chitón que se utilizaba en la antigua Grecia) y las alas adquiere toda su vida y su movimiento. Y sí, es una estatua inmóvil fabricada de mármol, pero tal cual parece como que la estemos viendo mantener el equilibrio de forma dinámica aguantando el embestir de las olas contra la proa del barco de piedra que le sirve de pedestal.
La expresividad de su movimiento, unida a la exquisitez del velo de tela cayendo sobre su cuerpo, mientras el viento y una humedad salada lo pegan a su piel …
dondeestaesto.com
Ya habrás leído en otros sitios que representa a la diosa griega Niké, la diosa de la victoria. Supongo que por eso se posa orgullosa en la proa de su barco de piedra. Por eso y porque representa una victoria en alguna batalla naval, pero parece no estar claro en cual. Tampoco está claro quién fue el autor de esta obra que representa mejor que ninguna la calidad artística alcanzada en el periodo helenístico.
Esta Niké alada fue mandada construir hacia el 190 a.c. y fue encontrada cientos de años después, en 1863, en varios trozos en la isla de Samotracia, al norte del mar Egeo. En concreto en el Hierón (un Hierón es un santuario, un lugar sagrado para los antiguos griegos) de los grandes dioses de Samotracia. Se buscó la cabeza y las manos con gran interés en sucesivas excavaciones arqueológicas, pero nunca aparecieron.
Donde está la escultura la victoria de Samotracia
Imagen: Tam Muro, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons Se hicieron pequeños cambios en el color y la nitidez de la imagen antes de subirla a dondeestaesto.com.
Podemos ver a la Niké alada en el museo del Louvre de París, donde no se empequeñece en absoluto bajo los altos muros de piedra ni el amplio volumen a su alrededor en el que podemos sentir que no hay espacio para nada más. La encontramos en lo alto de una gran escalinata, la escalera Daru, posando orgullosa, con un gran lucernario redondo en el techo que permite que descienda la luz directamente sobre ella. Mismo parece que en cualquier momento podría alzar el vuelo y atravesarlo.
Curiosidades de la Victoria Alada de Samotracia
Esta estatua deja sin pestañear a cualquier persona que la ve por primera vez. Veamos algunos datos curiosos sobre la Niké alada de Samotracia:
Lleva expuesta en el museo del Louvre desde 1866, pero durante la segunda guerra mundial los franceses se llevaron a la victoria alada del museo para esconderla. Volvió en 1945 convertida en símbolo de la liberación de Francia.
Esta conocida obra de arte de la Grecia antigua mide 2,45 metros de alto sin contar el pedestal.
Fue descubierta por Charles Champoiseau, diplomático de Francia en Adrianópolis (actualmente perteneciente a Turquía). Era arqueólogo aficionado y por lo que llegaba a sus oídos pensó que la isla de Samotracia era un buen sitio para ir a investigar. Está claro que fue un acierto, ya que no tardó en encontrar esta escultura.
Apareció en tantos trozos que parece mentira que la restauración haya quedado tan bien.
En sucesivas excavaciones, buscando la cabeza y los brazos, se encontró su mano incompleta y el barco de piedra que completa el conjunto escultórico.
Se conocen muchas estatuas de la antigua Grecia, pero son pocos los casos en los que se sabe donde estaban expuestas en origen. En cambio se sabe que la victoria de Samotracia estaba en una zona elevada en el Hierón de Samotracia. Por eso el Louvre decidió que el rellano en la parte alta de la escalera Daru era el lugar idóneo para exponerla.
Durante el siglo XX sufrió algunos arreglos, pero una importante restauración terminada en 2014 la devolvió por fin a su esplendor original.
Una de las cosas que se hizo en esta restauración fue retirar un pedestal de cemento que se le había puesto debajo de los pies en 1933 y que pretendía darle más relevancia al cuerpo sobre el navío. Si hubiesen tenido los medios con los que restauró en 2013-2014 y viesen el aspecto que tiene ahora mismo habrían visto que ese artífico no le hace falta en absoluto.
Esta obra de arte del periodo Helenístico se hizo con mármol de Paros (una isla griega), que era considerado de gran calidad y uno de los mejores mármoles para hacer estatuas de gran belleza.
Rainer Maria Rilke, uno de los grandes poetas de la literatura universal, dijo de ella que es: «una imperecedera recreación del viento griego en lo que tiene de vasto y de grandioso».
Paul Cézanne, el genial pintor francés posimpresionista, decía de ella: «Se trata de una idea, de todo un pueblo, de un momento heroico en la vida de un pueblo, el tejido se pega, las alas baten, los senos se inflaman. No necesito ver la cabeza para imaginar su mirada».
La figura de Niké aparece en las medallas olímpicas. Y sí, de Niké, la diosa de la victoria, viene el nombre de la famosa ropa deportiva.




